• Claudia Leno

Coaching para el estrés



Todos sabemos lo que es sentirse estresado, desde niños nos conectamos con esa sensación mezcla de angustia y ansiedad cuando por ejemplo, tenemos que lidiar con las tareas del colegio, nos acostumbramos a tener al estrés como parte de nuestra vida, mientras trabajamos, cuando hacemos las mil labores de la casa, con la crianza, negociaciones, y un gran etcétera de situaciones estresantes; y hasta cierta medida está bien incorporar el estrés en nuestro día a día, por que nos permite estar alertas, despiertos, metidos de cabeza en la situación.


Y es que el estrés termina siendo una respuesta de nuestro cuerpo, se vuelve parte de nuestra adaptación a lo que sucede a nuestro alrededor.

El problema es cuando no diferenciamos las situaciones en las que es necesario sentirse estresados y las que en realidad no merecen esa reacción de nuestro cuerpo, y nos estresamos con igual intensidad por todo.


A nadie le gusta sentirse estresado, así que aprendamos a manejar el estrés dentro de nuestras posibilidades, y tengamos bien claro que la sensación de estrés es producida tanto por la situación que lo genera, como por la respuesta de la persona que lo experimenta.


Adáptate al estrés, aprende a mirar aquello que te lo causa, de una manera más positiva y acepta lo que no puedes cambiar.

El estrés encausado de una manera positiva nos dinamiza y nos orienta al logro de resultados


Pero para empezar a tener el estrés bajo control es necesario saber cuales son las situaciones que nos lo generan, identificarlas, tenerlas bajo la lupa y detectarlas apenas aparezcan.

Al anticipar la causa del estrés, nuestras probabilidades de manejarlo adecuadamente aumentan considerablemente.


Es importante cultivar hábitos que reduzcan las probabilidades de que surja una situación estresante, cambiar las costumbres que nos introducen en un loop de estrés y ansiedad, anticiparnos a esas circunstancias y así reducir el riesgo de pasar por una experiencia -nueva o repetida- de estrés.


Cuando sentimos estrés, nuestro cuerpo lo manifiesta con un nudo en el estómago, respiración acelerada, ritmo cardiaco alto, sudoración repentina y muchos otros síntomas físicos más, que son los que al mismo tiempo alimentan el estrés convirtiéndose en un gran círculo vicioso difícil de contener.


Pero ¿qué pasaría si en lugar de identificar esos síntomas como algo negativo, tomáramos consciencia de que ellos son una preparación para afrontar mejor una cierta situación?

Sería una gran vuelta a la tortilla empezar a ver ese estrés que se genera, como la respuesta ideal para responder a esa situación que requiere toda nuestra atención, como si fuéramos a partir en una carrera "a sus marcas, listos, fuera"; utilizando cada uno de esos síntomas como un estado ideal para afrontar y resolver tal o cual situación, con más atención, concentración y capacidad de respuesta.


Ojo, sentir estrés e identificarlo como negativo, sólo empeora la situación, quita el foco en el reto en sí -impidiendo resolverlo de la mejor manera- y lo coloca en nosotros mismos, en como nos sentimos, dándole prioridad a lo que no debería.

Acepta la situación como viene, agudiza tus sentidos y pon el esfuerzo en el resultado.

Toma en cuenta que esa sensación no durará para siempre y utilízala como un impulso para sacar lo mejor de tí y potenciar tus logros.


Propongo que desde este momento, cada vez que empecemos a sentir los típicos síntomas de que se avecina el estrés, nos demos cuenta de que nos estamos preparando para afrontar una cierta situación con todas nuestras herramientas en la mano, así estaremos dándole un giro positivo a nuestro estrés y nos acercaremos más a nuestros objetivos.








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