• Claudia Leno

Nuestras inseguridades



Todos sabemos lo bien que se siente cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos, cuando nos sentimos valiosos, que lo podemos todos; al mismo tiempo, todos sabemos lo que nos genera sentirnos inseguros, frágiles, sin valía, por que en algún punto y en algún aspecto, lo hemos sentido.

A estas alturas del partido, ya deberíamos saber cuales son los detonantes de nuestras inseguridades, tenerlas en observación, con ganas de trabajarlas, sacarlas de nuestras vidas y estar más tranquilos con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.


Tener inseguridades no quiere decir ser una persona insegura, todos en mayor o menor medida tenemos inseguridades; lo importante es tenerlas a raya, que no interrumpan nuestras vidas, que no nos impidan explorar, aprender, experimentar.


Nuestras inseguridades son causadas por fracasos, rechazos, falta de confianza, miedos y decepciones, producen baja autoestima y generan ansiedad.

A través de nuestras inseguridades y a lo largo de los años, vamos reforzando creencias que confirman la herida que venimos cargando probablemente desde la infancia, la misma que no nos deja despegar, salir adelante, avanzar.


Y, ¿Qué es inseguridad? Se define como la incapacidad para poder decidir entre 2 o más opciones, la permanente duda o la dificultad crónica de no poder tomar decisiones.

Todos la tenemos en cierta medida, es parte de nuestra humanidad, viene con el paquete y nos hace sentir vulnerables e inestables, y genera aislamiento.


Las personas inseguras son muy influenciables, confían mucho en la opinión de los demás, lo que las hace estar más expuestas.


Se requiere de una buena cuota de "toma de consciencia", de estar presentes en nuestras propias vidas, conectados, para hacerle frente a esas creencias que nos generan inseguridad.


Aquí comparto algunos consejos para ayudarnos a trabajar -de una vez por todas- con nuestras inseguridades:

  1. Recuerda todos tus aciertos, lo bien que lo has hecho en el pasado, todo lo que has logrado, entra en cuenta que eres mucho más que tus inseguridades y tus miedos.

  2. Háblate con amor, mírate al espejo y dite a tí mismo todo lo bueno que te reconoces, tú sabes que tienes virtudes, destácalas para tí mismo y dales valor.

  3. Celebra los pequeños éxitos, date el crédito por tus logros, reconócete a tí mismo.

  4. Practica tu postura: es increíble cómo la manera en la que nos paramos, nos movemos y caminamos afecta a nuestra respiración, el funcionamiento de los órganos, y en consecuencia, a cómo nos sentimos con nosotros mismos. Toma consciencia de cómo te paras y empieza a corregirte a tí mismo, puede parecer un detalle muy pequeño pero lo cierto es que tiene significados más allá de lo evidente.

  5. Fórmate y capacítate permanentemente: el conocimiento da seguridad, desarrolla este aspecto y te servirá como un recurso al cual recurrir en momentos inesperados.

  6. Pide ayuda: es bueno intentar salir a delante por uno mismo, pero debemos reconocer cuando no lo podemos hacer solos, cuando llega el momento de pedir ayuda, de consultar con un profesional.

La inseguridad nos limita, nos cierra puertas, impide crecer.

Toma riendas sobre tu vida, identifica tus inseguridades y date la oportunidad de trabajarlas.


Si quieres trabajar la inseguridad a través del coaching, para que no sea más un tema en tu vida, puedes escribirme a mi correo electrónico claudialeno@icloud.com

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