• Claudia Leno

Trabajando nuestros miedos


El temor es una de las emociones básicas de las personas, está presente siempre, en mayor o menor medida y es inherente a nuestra condición de ser humano, está ahí para protegernos de posibles peligros, para mantenernos lejos de amenazas, para que permanezcamos a salvo.


Los temores específicos de cada uno, dependen de nuestras creencias personales, de nuestra crianza, de nuestras experiencias previas, de lo que nos enseñaron, es decir que depende de nuestro contacto con la vida en general.


Pretender vivir sin miedo es tarea difícil, somos humanos, y por ende susceptibles a sentir emociones básicas como esta.

Aprendamos aceptarlo, a sobrellevarlo, a manejarlo, por que lo cierto es que sentir un poco de miedo de vez en cuando no tiene nada de malo y se considera bastante sano.


El problema se da si nos dejamos manejar por nuestros temores, si estos nos paralizan y nos impiden dar los pasos que necesitamos para salir adelante, y esto sucede cuando creemos que la amenaza es mayor que nuestros recursos para sobreponernos a dicha amenaza.


Entonces, el primer paso para empezar a gestionar nuestros miedos es identificar nuestras emociones: ¿En que momento tenemos miedo? ¿Qué nos lo produce? ¿Por qué no estamos teniendo éxito para manejarlo?


Alrededor del miedo empiezan a surgir escenarios pesimistas que no existen en la realidad, que están presentes principalmente en nuestra cabeza, donde todo siempre termina en fracaso y regularmente los resultados son los mismos siempre.


Es irónico, pero lo único que nos aleja del miedo es enfrentarlo, y lo puedes hacer con una mirada diferente, visualizándolo todo de otra manera.

Pensar, sentir y actuar con miedo es poco práctico y consume mucha energía, desgastándonos emocionalmente y trayéndonos aún más miedos.

El razonamiento general consiste en pensar, sentir y actuar con miedo “por si acaso” surge algún imprevisto que descontrole todo lo que estaba previsto.


Son nuestras creencias limitantes las que hacen que esos escenarios catastróficos dónde todo sale mal, se repitan una y otra vez en nuestra cabeza haciéndonos sudar frío, acelerando nuestras palpitaciones, poniéndonos nerviosos, casi casi como si de nuestra cabeza pasaran a volverse realidad de manera irreparable.


Tenemos ciertas ideas fijas de índole negativo que relacionamos con los resultados de enfrentar nuestros temores, y es ahí donde tenemos que intervenir con consciencia y hacernos cargo de lo que estamos sintiendo, transformando el pensamiento amenazador por uno de esperanza, por ejemplo, podemos transformar un "y si no me sale bien" por un "y si lo logro", o convertir un "y si no funciona como espero" por un "y si funciona justo como me imagino", o un "y si se burlan de mi trabajo" por un "y si los inspiro y me admiran".


Es nuestra decisión el enfoque que le damos a las ideas que se agolpan en nuestra cabeza, es nuestra responsabilidad transformarlas en pensamientos inspiradores y no permitir que nos congelen y nos impidan experimentar y crecer en la vida.

Refuerza tu "yo puedo, yo soy capaz" y enfrenta tus miedos para lograr que tus sueños se hagan realidad.








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